Psicofisiología - UNR - ISSN 2422-7358

 
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lunes, 11 de diciembre de 2017
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El Desarrollo emocional primitivo PDF Imprimir E-Mail

Desde las conceptualizaciones de Donald Winnicott

 

Psic. Alicia Parizzi

Postítulo Desarrollo Temprano en Educación y Salud

 

 

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Donald Winnicott

 

 

Donald Winnicott (1896-1971), pediatra y psicoanalista inglés. Ejerció ambas disciplinas simultáneamente. Su teoría del desarrollo es compleja,  se ocupó  de la primera infancia aun antes del nacimiento, y en consecuencia buena parte se su obra consistió en la exploración verbal de lo que en la historia del individuo es preverbal. Le asignó un papel preponderante al ambiente como facilitador del desarrollo del psiquismo infantil, poniendo el acento en la vulnerabilidad   y  en  la dependencia del niño.

 ¿Qué es un bebé?

En los comienzos  de la vida, lo que existe es un puñado de  anatomía y de fisiología, además de un potencial a desarrollarse en una personalidad humana. Hay una tendencia  general hacia el crecimiento y  una tendencia hacia  el desarrollo.

“Un bebé, eso no existe”. Describir un bebé es describir un bebé a alguien. Un bebé no puede existir solo,  es parte de un vínculo. Si bien  establece que  el niño posee una tendencia  innata  al crecimiento y desarrollo; necesita de los cuidados maternos o de un ambiente facilitador para ello. A esta función materna Winnicott la llama la madre suficientemente buena.

 El estudio de la función materna es inseparable de los procesos psíquicos de la infancia.

Al nacer un niño, comienza la línea de la vida y será la madre suficientemente buena  la encargada que esa línea, esa continuidad de existir no se vea interrumpida. . La enfermedad aparece frente a la inhibición de la espontaneidad potencial de la persona. La psicopatología tiene que ver con el corte de la línea de  desarrollo.

El niño se encuentra en un estado de dependencia.  En un primer momento en un estado de:

Dependencia absoluta: en este momento no  tiene medios de conocer el cuidado materno. Al comienzo el feto y después el lactante depende totalmente del cuidado maternal. Hay una  incapacidad del bebé de tomar conciencia de su dependencia.

Dependencia relativa: aquí el infante puede percatarse de su necesidad  y de los pormenores del cuidado materno.  Puede comenzar a  ubicarlos  en relación a su impulso personal.

Hacia  la independencia: el infante desarrolla recursos para desempeñarse sin cuidados afectivo. Esto se consuma por la acumulación de experiencias de cuidado y con la confianza en el ambiente.

Cuando  este autor habla de una madre suficientemente buena, tiene que ver con una madre capaz de desarrollar las funciones maternas pero que también pueda frustrar para que el niño pueda transitar desde una dependencia absoluta hasta un estado de independencia.

En esta travesía  de la dependencia absoluta a la dependencia relativa, se establecen tres logros: integración, personalización y los comienzos de la relación de objeto. Estos logros no son  consecutivos sino que son interdependientes  y se superponen.

 

La función de la madre en la etapa de dependencia absoluta  es la de amparo, o holding o sostén.

 

El amparo supone, mantener al bebé a resguardo de sucesos impredecibles y en consecuencia traumáticos que interrumpan la continuidad de existir. La función de cuidado tiene que ver con cubrir sus necesidades fisiológicas como también lo que siente y espera,  es decir estar en empatia.

La función del amparo es proveer apoyo yoico en este estado  de dependencia absoluta, anterior a  que se afirme la integración del yo. Los cuidados propios de esta etapa promueven la cohesión de los sensorial y lo motriz, la integración, y le permite al bebé la ilusión de omnipotencia necesaria para la creación del objeto subjetivo.

La integración del yo tiene su base como dijimos en la continuidad de la línea de vida. Adquiriendo el sentimiento de existir. El yo soy. Totalizarse, supone la reunión de los componentes somáticos y psíquicos en un propio ser uno.

Un aspecto importante de la integración  es la personalización, que tiene que ver con la adquisición de un esquema corporal personal, en que la psique habita el soma.

La base para que la psiquis habite el soma, tiene relación con el eslabonamiento de experiencia motora, sensorial y funcional, con el nuevo estado del infante que consiste en ser una persona...  Los límites del cuerpo a su vez proporcionan la membrana limitadora entre lo que es yo y lo que es no yo. De este modo el infante llega a tener un adentro y un afuera, un esquema corporal, además  poco a poco se vuelve significativo postular una realidad  psíquica personal, interior en el infante.

Lo   mismo que el logro de yo soy, el llegar a habitar el cuerpo depende de una provisión ambiental lo bastante buena. Winnicott ligó la asistencia corporal del infante con la personalización. Lo que denomina handling en sus escritos

Una asistencia  corporal adaptativa supone que la persona que cuida al niño es capaz de conducir al bebé y a al cuerpo del bebé como si los dos formaran una unidad. El logro de la personalización tiene sus manifestaciones en una buena coordinación  y un tono muscular satisfactorio.

De la presentación del objeto se puede decir que abarca no sólo la iniciación de vínculos interpersonales, sino la introducción en el mundo, en una realidad compartida. “Es necesario que este mundo sea presentado en pequeñas dosis”. Toda vez que las necesidades del bebé son cubiertas, según las va sintiendo, por la conducta adaptativa de la madre, se establece una experiencia donde el bebé siente  que es exactamente lo que yo necesitaba y se convierte en base a la repetición, en una experiencia  de yo he creado esto. Aquí se establece  esta ilusión de omnipotencia donde fantasía y realidad confluyen. El infante deviene creador del mundo. Este mundo creado, consiste en objetos subjetivos, que es vivenciado por él  como un mundo que él gobierna. La madre así le procura un breve periodo  en que la omnipotencia es algo experimentado. El bebé  crea justamente eso que se le ofrece a ser descubierto, y la función de la madre es sostener  esto.

  

SOSTEN                DEPENDENCIA ABSOLUTA     INTEGRACION (6 MESES)

 

MANIPULAR        DEPENDENCIA RELATIVA      PERSONALIZACIÓN (5-6

                                                                                               Meses)

 

PRESENTACION     INDEPENDENCIA                   REALIZACIÓN DE LA

DEL OBJETO                                                               CAPACIDAD DE R. O

                                                                                      (alrededor de los 3 años)

   

SOSTEN, LA PERCEPCIÓN DE BASA EN LA EMPATIA

 MANIPULACION. LA PERCEPCIÓN SE BASA EN LA CAPTACIÓN 

PRESENTACION DEL OBJETO. LA PERCEPCIÓN SE BASA EN LA FACILITACIÓN.

 

INTEGRACION (5 a 6 meses) Se parte de un período inicial no integrado psique y soma.

PERSONIFICACION. (5ª6 meses) existencia psicosomatica individual.

REALIZACION   (3 AÑOS), capacidad de relaciones con objetos.

 

El pensar comienza como una forma personal del bebé para vérselas con las fallas grandes de adaptación materna. Va logrando medir en términos de tiempo y espacio y empieza a relacionar causas y efectos. Es capaz de comprender, predecir, esperar lo que está al servicio de la necesidad de convertir perfecto un ambiente imperfecto.

  

Otro concepto importante de este autor en sus aportes al Desarrollo Temprano es:

 Preocupación maternal primaria

Es  la condición psicológica especial de la madre en las semanas que preceden y siguen el alumbramiento. Es un estado organizado que se pudiera comparar con un estado de retraimiento o un estado disociado, una fuga de ideas, o aun una perturbación de nivel más profundo. Ella conoce lo que puede estar sintiendo el bebé. Nadie más  que ella  lo conoce.

 El rostro materno en el desarrollo humano.

 El niño cuando se encuentra ante el pecho materno, siendo sostenido por su madre en el acto alimenticio es probable que no lo mire mientras lo succiona y se alimenta, sino que el niño dirija su mirada hacia el rostro materno.Este recién nacido lo que ve al mirar el rostro materno es asimismo. Es decir, la madre es su espejo. La madre refleja lo que él es y le devuelve lo que él da. El niño no la reconoce aun como otro, sino formando un todo con él.

El rostro materno entonces impone su marca en la constitución subjetiva. Este proceso como dice  este autor permitirá al niño sentirse real  e incluso es mucho más que existir, en tanto que representa una forma de existir como uno mismo y en consecuencia poder relacionarse con otros como tal. Un rostro inmóvil como el que podría presentar una madre depresiva, reconcentrada en su propia tristeza, sería para el infante perturbador y lo llevará a instaurar tempranamente una serie de procesos defensivos que pueden dar origen a severas patologías.

 El objeto transicional.

Para que el chico pueda penetrar en el mundo y empezar a tomar distancia de la madre necesita tener algo que le permita neutralizar el efecto paralizante y depresivo que significan las separaciones de la madre. El objeto transicional cumple la función de controlar las ansiedades que le produce la separación de la madre. A través de la transicionalidad hay un tráfico natural entre lo interno y lo externo. El objeto transicional simboliza al objeto interno sin ser el objeto interno y el objeto interno es una representación del objeto externo. Simboliza la madre objeto externo, porque simboliza al objeto interno materno.

Interviene en el espacio que se abre entre la realidad subjetiva del lactante y el reconocimiento del mundo exterior como objeto no yo. Se coloca en la prolongación de esa  ilusión  creativa que hace posible la aceptación progresiva de la realidad.  Un objeto es llamado de transición en tanto que marca un pasaje de un estado en que el niño está fusionado con su madre a un estado donde la reconoce como distinto de sí puede relacionarse con ella

El objeto transicional es la primera posesión no yo de uno, que uno manipula, que uno puede a través de la actividad, modificar, dañar, etc., pero que subsiste y sobrevive. Sobrevivir al amor, al odio y si tal es el caso a la agresividad. El objeto elegido  tiene una función protectora frente a la angustia y esto es reconocido por los padres que cuidaran de llevarlo a todas partes  aunque esté sucio o con mal olor .No lo tocarán porque saben que provocarían una ruptura en la continuidad de la experiencia del bebé.

Cuando habla Winnicott de objeto transicional habla de posesión, para subrayar que,en lugar del control omnipotente y mágico del objeto interno, se trata de una manipulación activa del objeto transicional, acompañado de placer muscular y de un esfuerzo de coordinación motriz.

Lo establece entre los 8 -10 meses.

                                     Juego 

El niño que juega habita en una región que no es posible abandonar con facilidad, y en la no se admiten intrusiones. Esta zona de juego está fuera del individuo, pero no es el mundo externo, tampoco es una realidad psíquica interna.

Winnicott dice que los niños juegan por varias razones:

-por placer de hacerlo, ya que gozan de toda la experiencia al hacerlo tanto física como emocional.

- para mostrar agresión  u odio y es sumamente relevante que el adulto comprenda que si el niño efectivamente libera agresión, lo está haciendo de una manera socialmente aceptable que es a través del juego.

- puede jugar para controlar ansiedades que de otra manera aflorarían con el temor de no poder controlarlas.

- la ansiedad siempre subyace al juego de los niños. Si hay amenaza de exceso de ansiedad entonces puede aparecer el juego repetitivo o compulsivo.

- para adquirir experiencia

- al jugar, establecen relaciones sociales y esto implica encontrar amigos y también enemigos dentro del juego.

- el juego tiende a la unificación y la integración general de la personalidad.

 

Para el psicoanálisis, el juego y el jugar posibilitan  que dos personas  puedan comunicarse y comunicar cosas, estados de ánimo o cualquier tipo de sentimiento y emociones.

El juego es un elemento modificatorio de la personalidad. El juego en sí mismo es estimulante, cuando uno juega hace, y cuando hace crea y crear es sorprenderse. Para que una persona juegue es necesario que la experiencia  sea sostenida por otra persona. Que se pueda generar una confianza endopsíquica para poder jugar. La madre tendría que propiciar que el juego pueda desarrollarse “estar a solas en presencia de alguien”. Siguiendo el desarrollo del niño, este avanzará  hacia una etapa en la cual podría jugar en superposición con el jugar de su madre.

Una madre capaz de jugar de acuerdo a las capacidades de su hijo de poder aceptar ese jugar,  lleva como corolario de esta etapa  la posibilidad de jugar juntos dentro de una relación. Es justamente en esta zona de superposición que Winnicott señala la posibilidad de introducir enriquecimientos. El juego es una experiencia creadora, tiene una significación en el desarrollo y en la consecución del sentimiento de ser.

El niño que pueda jugar estará desarrollando sus iniciativas, sus gustos personales y sus propias destrezas para la actividad. .

Poder jugar es un logro del desarrollo emocional. El niño que juega tiende un puente entre su realidad interna y la realidad que lo rodea, a través del espacio transicional. Por eso es sinónimo de vida creativa y constituye la matriz de la experiencia de la propia persona, del propio self, a través de la vida.

El juego  tiene que ver con la creatividad, como ir encontrándose a uno mismo. Es una actividad creadora del yo.

En el comienzo de la vida el niño y el objeto es todo uno. Todo lo que el niño piensa es. Estamos en la etapa de omnipotencia mágica. La madre lo que hace para sostener la situación, es presentar el objeto para que el niño lo pueda encontrar (paradoja que no debe resolverse) Es el período de ilusión. No hay realidad exterior reconocida, y esto debe ser así por lo menos al principio.

A medida que el niño se va desarrollando, el objeto puede ser repudiado, receptado y percibido en forma objetiva. Todo esto se puede hacer a condición de que exista una madre, o figura materna, que esté dispuesta a participar de todo esto, y por el tiempo que el niño lo necesite. Es así que el niño empieza a gozar de experiencias que se entrelazan y se basan en la omnipotencia mágica, es decir, los procesos intrapsíquicos con la realidad externa, de una forma particular para ese niño en esa situación. La confianza que le genera la madre o persona que sostiene esa situación es la que propicia el campo de juego. Este es el espacio potencial que se genera entre una madre y un hijo.

 

Cuando vemos un niño jugar, encontramos concentración, ilusión, relajación casi absoluta, sorpresa (no hay nada preparado), un bienestar general y a veces el descubrimiento de formas, que pueden ser de cualquier manera, ya que no hay algo que esté bien o esté mal .El observador es el que observa y sostiene. Los niños juegan con mayor facilidad cuando la otra persona también es capaz de jugar.

En el momento de creatividd parece ser aquel  en que se descubren las pautas que conectan la fantasía con la realidad externa. La estructura de pautas que conectan ambas realidades es el símbolo, lo creado o lo descubierto y que termina enriqueciendo y modificando tanto la fantasía Inc. como  al conocimiento personal de la realidad.

Dice Winicott qué queremos decir con un chico normal (1946),” jugar muestra que este niño es capaz si se le da un razonable y estable entorno, de desarrollar  una manera personal de vivir y trasformarse en una persona completa,  y bienvenida al mundo”.

   Bibliografía: 

 Winnicott, D. El niño y el mundo externo. Buenos Aires. Hormé 1965.

                       Realidad y juego. Buenos Aires. Gedisa, 1986

                       El proceso de maduración en el niño

                       Escritos sobre psicoanálisis y pediatría. Ed. Laia

Davis, M y otros. Límite y espacio. Amorrortu.1981.

 
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